Casos de éxito

Detrás de cada casa hay una vida. ¿Cómo quieres que empiece la tuya?


"Marta y Marcos nos ayudaron a encontrar la casa ideal para nuestra familia y en la venta de la nuestra casa anterior, y lo hicieron lo mejor que pudieron.

La casa que vendíamos era una venta corta (short sale), es decir, que debíamos más dinero al banco que el valor que tenía nuestra casa en aquellos momentos en el mercado. Marta y Marcos nos ayudaron en todo el proceso y en las negociaciones finales.

Nos van hablaron bien de ellos así que mi pare y yo les escribimos un correo electrónico. Nos preguntaron sobre la casa en la que vivíamos y qué era lo que buscábamos. A partir de aquí enseñaron el catálogo de propiedades que más se ajustaban a nuestras necesidades y finalmente les dijimos: “de acuerdo, estamos preparados para empezar a mirar”. Este fue el punto de partida.

Eran muy serviciales y siempre sabían cómo ir del punto A al punto B. Firmamos con ellos agosto para iniciar el proceso. Antes tuvimos una oferta de la entidad crediticia pero se alargó más de la cuenta. Si hiciéramos una lista con todos los dolores de cabeza que nos provocó la agencia anterior nadie se lo creería. Todo y que era una oferta válida, Marta insistió en enviarlo a subasta y obtuvimos una mejor apuesta.

Vivíamos en la zona de Son Cotoner y pasamos a vivir en Can Pastilla. La casa era exactamente lo que queríamos, ¡hasta tenia jardín! De hecho, fue la primera casa que visitamos. Teníamos diferentes visitas programadas para ese día y esa tenía que ser la tercera de la lista. Pero el propietario no podía enseñarla a esa hora así que pasó a ser la primera y nos pareció que era que sería nuestro hogar. Si no hubiese sido por ellos creo que nunca la habríamos encontrado."
— Antònia Bernàsser y Miquel Morey
"Trabajar con Marta y Marcos ha sido muy gratificante. Vivíamos en Son Vida, pero al ir pasando los años la casa se nos quedó vacía, se nos hacía muy grande y teníamos que subir y bajar escaleras. ¡Nos pasábamos horas limpiando el suelo! Así que tuvimos que contratar una señora de la limpieza. Nuestra idea sin embargo era ir a vivir en un piso en Palma, donde nos sintiéramos más cómodos. Y fue ella, la señora de la limpieza, quien nos sugirió ir a hablar con ellos. Nos sorprendió la propuesta que nos hicieron y fue organizar eso, que en ingles llaman Open House. ¡No habíamos oído hablar nunca de eso! Nos explicaron que es trataba de una jornada de puertas abiertas en la que los potenciales clientes (previamente seleccionados), podían visitar la casa, sin cita previa, en un ambiente discernido y con refrigerios. Aquello parecía una fiesta. Hablamos con mucha gente que se había interesado y finalmente aceptamos la oferta de una pareja joven. Ella estaba embarazada y en parte nos vimos reflejados en ellos en el momento en qué nosotros compramos la casa.

Nos sentimos arropados en todo momento, y nos arreglaron todo el papeleo, que era una de las cosas que nos daba más pereza. ¡Todo y que no aceptamos la oferta de ayudarnos a hacer la mudanza! La cual apreciamos mucho, acabamos haciéndola nosotros mismos con la ayuda de la señora de la limpieza, Carol, que ya era una más de la familia."
— Catalina Fullana
"Yo viví muchos años en un piso de Palma, en el Camino del Corb Marí, al lado del centro comercial de Porto Pi. El pis estaba muy bien, pero ya tenía otra casa a Esporlas y acabé mudándome allí y puse mi piso a la venta. Marcos y Marta, en una primera reunión, me dijeron que hacía falta hacer un estudio de mercado y definir el perfil del potencial comprador. Me dijeron que no me cobrarían nada por hacer el estudio y me presentaron la descripción de una persona semifictícia, del “cliente ideal”, según ellos, para “humanizar y entender con mayor detalle a nuestro público objetivo”. Se respondían a preguntas como: donde trabajaba, cuál era su estilo de vida, que educación había recibido, cuales eren sus intereses, cual era su poder adquisitivo, etc. Me pareció bien la idea, parecía que sabían lo que hacían.

La casa, la puse a la venta el mes de mayo. ¡Y al cabo de un mes y medio entró por la puerta la persona que ellos talmente ya habían me habían descrito! Era un hombre de unos cincuenta años, divorciado, seguramente era médico u oculista, confiado en sí mismo, parecía tener una buena educación. Marcos propuso colgar en la entrada un poema de Joan Alcover, pensaba: “¡a este hombre seguro que le gustará!” y lo primero que hizo al entrar ese hombre fue precisamente ¡comentar el poema que había en la entrada!

Si tuviera que destacar alguna cosa positiva de ellos dos, sería su profesionalidad, saben bien que se hacen. Así que sí que los recomiendo."
— Xisco Mir

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